Salimos de Limni el último domingo de marzo, a media mañana. No nos apresuramos, hemos aprovechado que el día se levanta sin viento para montar con calma la vela mayor y la trinqueta del Sargantana.
No hay prisa. Hoy nuestro objetivo es fondear junto a la bocana del puerto de Nea Artaki y aprovechar el lunes para bajar a tierra en la neumática y hacer unas compras. Necesitamos una bombona de gas, que no ha habido forma de conseguir en Limni.
Y mañana seguiremos hasta Xalkida para cruzar el puente. Es casi imposible pasar el invierno en la isla de Evia sin atravesar en algún momento el puente antiguo de Euripos.
La primera vez, hace tres años, fue todo un jubileo. Ya lo contamos aquí. El mito de las corrientes del puente, los remolinos, las anécdotas y los vídeos de accidentes de barcos incautos, las historias de filósofos ahogados mientras investigaban las mareas, la espera nocturna hasta la hora misteriosa de la apertura… Épica pura.
Pero, como todo en la vida, en los siguientes cruces la intensidad se ha ido reduciendo. Hemos aprendido a calcular la hora de apertura del puente en función de la luna.La espera se ha hecho más tranquila. La conversación con la Port Authority, rutinaria. El paseíllo en hilera por el puente abierto e iluminado ha perdido glamour. La épica deja paso al tedio, qué le vamos a hacer.
Hasta este año. Este año nos toca cruzar de nuevo el puente al principio de la temporada. ¿Más de lo mismo? No. Todo se vive distinto: este año lo pasaremos a la inversa, de norte a sur.
Fondeamos a media tarde en el que llaman “punto E” y nos preparamos para una espera que, eso sí, se sigue haciendo larga. Según nuestras cuentas, no abrirán antes de las dos de la mañana. Nada más pasar podremos fondear en la bahía al sur del puente. Y a dormir, porque mañana levaremos anclas rumbo a Eretria: llega la primera borrasca de la temporada, con mucho viento y lluvia, y es el refugio que tenemos a mano.
Lucía se ha quedado dormida y yo dejo pasar el tiempo. En esta medianoche de marzo nada se mueve en Xalkida y la radio, encendida en el canal 12, está silenciosa. En cuanto llamen hay que ponerse en marcha, recoger el ancla y salir a esperar la orden de paso. Igual que las otras veces, pero distinto.
Como en el cuento de Alicia a través del espejo, este año todo será al revés: queremos bajar hacia el sur por el golfo de Evia; recorrer las Cícladas deteniéndonos sólo en lugares donde no hemos recalado hasta ahora; seguir al sur, camino de Thera, Anafi y Astipalaia; llegar de nuevo al Dodecaneso; y desde allí poner proa hacia el norte, buscando un verano más tranquilo, con menos gente y menos meltemi.
Un recorrido levógiro que nos dé una imagen diferente de nuestra navegación por el Egeo, el sur en primavera y el norte en verano. Una idea trivial pero quizá efectiva para navegar este mar con otra mirada. A contramano, como Alicia en su nuevo mundo inverso y fascinante. Encontrar qué se esconde en el Egeo al otro lado del espejo.
Martes, (madrugada del) 31 de marzo de 2026






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