Translate

jueves, 19 de marzo de 2026

2026 /1/ Livaditis. Marzo sin Vangelis

Creo que nunca hemos navegado en Grecia en marzo. Sí, quizá alguna vez hayamos llegado al barco a final de mes, pero siempre con la perspectiva de salir al agua entrado abril.

Este año hemos roto la tradición. Un poco obligados por Xaris, el dueño del varadero que, todavía en noviembre, nos anuncia que el barco que hiberna detrás del Sargantana necesita salir al agua en la última semana de marzo.

Toca hacer los habituales encajes de bolillos para encontrar billetes de avión, autobús, coche alquilado y hotel a precios razonables. Hay menos aviones en invierno y el problema es complejo porque el día 25 de marzo es la fiesta nacional griega. La solución es volar a Atenas el día 19, antes que ningún otro año.

Llegamos a un varadero oscuro, con frío y lluvia, como presentíamos. Nos recibe Xaris, con sonrisa algo triste. No nos recibe Vangelis, su padre. Sabemos que Livaditis ya no será lo mismo sin su sonrisa y su melena blanca. Pésames cortos. Xaris dice que lloró justo hasta ayer, pero que hoy ya sólo mira hacia adelante. Probablemente lo mismo que lleva repitiendo en las últimas semanas a las pocas tripulaciones que van llegando al varadero.

Cuando trabajas con tu padre todos los días de tu vida, quedarte huérfano tiene seguramente otro significado.

Como cada año a principio de temporada el trabajo en el barco se nos agolpa. Hay que desestibar, montar placas solares y sus soportes, lonas, capotas, cadena y ancla, cabos y el sinfín de aparejos que necesita el Sargantana para navegar. Hay que hacer reparaciones, instalar el maletón lleno de repuestos que hemos traído en el avión, revisar todo con detalle…

Pero sobre todo hay que limpiar, arrancar con agua a presión el barro que se ha acumulado en la cubierta y en la jarcia, limpiar la cabina a fondo después del paso de Lefteris, nuestro mecánico, que lleva todo el invierno peleando con una avería el intercambiador de calor de nuestro motor, y que sólo está semana ha sido capaz de arrancar. Hay que buscar el moho que inevitablemente se forma en la cabina en un invierno insoportablemente lluvioso también aquí en Grecia, hay que eliminar el óxido y chequear la corrosión de aceros y cableados, hacer que el barco sea otra vez un lugar para vivir.

Nos hemos vuelto más cómodos y pasamos las primeras noches en un hotel, huyendo del frío y la humedad, y de tener que chapotear en la lluvia y el barro de Livaditis.

Trabajamos sin descanso el fin de semana, tratando de tener el barco listo para salir al agua antes de la fiesta del dia 25. Cumplimos nuestro objetivo, pero la meteorología manda. Demasiado viento y demasiada lluvia, dice Xaris. Quizá no lo fuera con Vangelis a los mandos del tractor, pero lo entendemos. Somos el primer barco grande en salir al agua esta temporada y Xaris depende de un equipo nuevo, sin tantos años de experiencia.

Todo va bien, como de costumbre. En el último momento, antes de empujar el barco al agua, Xaris apoya una escalera en nuestra popa y sube para hablar con nosotros. Eso ya no es usual. Quiere preguntarnos si volveremos el invierno que viene. Claro, cómo no…

Hoy es Xaris quien hace sonar la bocina de despedida al barco que acaba de salir a navegar al Egeo, en una ceremonia que tiene un algo de nacimiento o de bautismo. En una mañana por fin luminosa después de días de lluvia. Con la bocina de Vangelis, aunque hoy suena, quizá, algo más triste.

Por primera vez, en marzo.


Este año hemos alquilado un coche en el aeropuerto. Nuestro vuelo llega a las 11 de la noche y las combinaciones no son buenas. 
Dormimos en Xalkis, a mitad de camino. A la mañana siguiente haremos una gran compra antes de salir hacia el varadero
Una parada en Limni para hacer check-in en el hotel y para comer en la taberna Plátanos y llegamos de tarde a Livaditis





En la boya empezamos a montar las velas. Xaris nos llama por teléfono y nos sugiere que no nos demoremos porque, aunque el día hoy haya salido tranquilo y con sol, se acerca mal tiempo. Mejor que nos pille ya en Limni
Nos vemos en unos meses. “Ta leme, Xari”.Hasta la vista, Livaditis


Jueves, 26 de marzo de 2026







En NoForeignLand puedes leer sobre xx y también seguir a Sargantana

miércoles, 1 de octubre de 2025

IX - Hacia el norte. Paros y Andros

Como siempre, estamos atentos a los pronósticos. Vemos que se avecinan episodios de mal tiempo y decidimos empezar a subir hacia el norte con cierta diligencia para meternos en el canal de Evia lo antes posible. 

Jueves 2. Hemos dejado Despotikó y hemos subido a vela el canal entre las islas de Antíparos y Paros. Después de un fondeo de una noche en la bahía de Parikia, llegamos a la bahía de Naousa en busca de un buen refugio para el viento que se pronostica para los próximos días. Muchos otros barcos han tenido la misma idea, pero la bahía es grande y hay sitio para todos.
Antes de la llegada del viento bajamos a tierra a explorar, en busca de las ruinas de la acrópolis micénica que se anuncia en los mapas
La acrópolis es difícil de encontrar. No hay un sendero, sino unas pocas marcas inconexas desperdigadas por las rocas, por las que hay que trepar. Pero lo conseguimos. Las construcciones no tienen ningún tipo de indicación y se hallan a cielo abierto, sin protección.
La verdadera recompensa de la subida es la vista sobre la bahía. Somos varias decenas de barcos refugiados del meltemi. Entre ellos, el catamarán de Mayte y Nils, a quienes vamos a hacer una visita a la vuelta de nuestra excursión por tierra.
Etapas de los días 1 y 2 de octubre. De Despotikó a Parikia y de Parikia a Naousa.
Domingo 5. Madrugamos y antes de que salga el sol estamos de camino a Batsi, a donde queremos llegar antes de que se sature
Llegamos al puerto de Batsi, en la isla de Andros, a media tarde. Encontramos sitio sin problema en el muelle que suelen usar los transeúntes y que aún está medio vacío
Mientras esperamos el mal tiempo que se avecina nos entretenemos paseando por el pueblo y dando de comer a los cisnes que nos llamaron la atención el año pasado
A medida que avanza la tarde el muelle se va llenando. Se esperan sures fuerte esta noche y mañana y las tripulaciones de la zona buscamos todos refugio en los mismos lugares. Madrugar ha tenido recompensa.
Empiezan a verse atraques creativos. Hay que estar en el barco pendientes de que no te levanten el ancla. El chaval que atiende a los transeúntes y que trabaja sólo por las propinas no da abasto para organizar el caos.
Algunos capitanes de los barcos amarrados echan una mano para disuadir a los que buscan huecos desesperados soltando el ancla en sitios inverosímiles, pisando cadenas de yates y pesqueros. El problema es que no hay dónde ir. Los que no consiguen sitio en el puerto optan por quedarse fondeados en la bahía, donde la ola que entra del sur les hará pasar una noche de perros.
Y todavía nos quedará el espectáculo de la tormenta de la última noche, con vientos de más de 30 nudos
y trombas marinas que afortunadamente no llegan al puerto
Etapa de Naousa a Batsi el 5 de octubre


Martes, 7 de octubre de 2025


Nuestro recorrido de esta temporada hasta hoy


martes, 30 de septiembre de 2025

VIII. Este año sí, Despotikó

Despotikó es un islote deshabitado a apenas media milla al suroeste de Antíparos. Entre las dos islas forman una gran bahía muy protegida en la que es fácil fondear, salvo cuando entra el viento o la ola del sureste. Al noroeste las aguas son tan someras que sólo las lanchas de poco calado pueden pasar. 

Despotikó es uno de esos fondeaderos míticos entre la comunidad náutica. En 2023 se nos resistió, pero hoy hay viento norte rolando al este que nos hemos divertido ciñendo en largos bordos desde Ios.

Fondeamos entre las dos islas con otra media docena de barcos, 60 metros de cadena y mucha separación. Hay sitio para todos. La bahía es enorme. En temporada llegan por docenas los barcos de alquiler que salen desde Paros en excursiones de día para diafrutar de las cuevas azules de Antíparos, bañarse en la playa de Despotikó y contemplar el atardecer. Pero hoy aparece solo un par de ellos.

En Despotikó no hay nada, salvo un yacimiento arqueológico que empezó a excavarse profesionalmente hace apenas 35 años y en el que se sigue trabajando bajo la dirección del arqueólogo Yannos Kourayos.

Se han descubierto varios edificios y un santuario del s.VI dedicado a Apolo que, según los expertos, podría haber sido más importante que el de Delos. Planean habilitarlo como un museo al aire libre, al estilo de Delos.

Restaurado por el equipo de Kourayos, la imponente silueta de mármol blanco del santuario se perfila sobre la colina de la isla y se distingue en la distancia.

El sitio aún no está abierto al público. Cada mañana el barco del capitán Sargos cruza a los arqueólogos y voluntarios que trabajan en la excavación y los recoge al acabar su jornada. En reciprocidad, a los pasajeros de las excursiones del capitán se les permite visitar los trabajos.

Vista de Despotikó con el santuario de Apolo al fondo
Etapa de Ios a Despotikó


Martes, 30 de septiembre de 2025


Nuestro recorrido de esta temporada hasta hoy



domingo, 28 de septiembre de 2025

VII. Regreso a Ios

De Ios solamente tenemos el recuerdo de ese puerto batido por el viento y las olas de los ferries donde hace tres años dejáramos atracado a Sargantana un par de días para embarcar camino de Santorini. Este año volvemos al mismo lugar, pero con ganas de dedicarle un poco más de tiempo.

Al bordear el cabo que nos permitirá entrar al puerto, me quedo atónita al descubrir que la inmensa construcción en lo alto no es una fábrica, como parece en la distancia, sino un enorme complejo de ocio que Google define como “sunset club”, con piscina infinita, pistas de baile, zona vip, barras de bar y hasta un auditorio orientado a la puesta de sol donde caben cientos de personas. Y en la colina adyacente, otro, más extravagante si cabe, pero que debe estar aún en construcción, porque Google no lo etiqueta (y lo que Google no nombra simplemente no existe).

Sunset Clubs
Faro de Ios

Así nos da la bienvenida una de las islas más famosas de las Cícladas, estas sufridas islas que no dejan de ser como muchas otras en el Egeo, pero que están tomadas al asalto por el turismo de masas. Ese turista, supuestamente chic, que busca en las puestas de sol, en las playas de hileras de sombrillas, en los bares de copas y en la música comercial la estampa idealizada de una Grecia de casas blancas desplomándose sobre el azul del Egeo.

Llegando a Ios

El puerto es como lo recordábamos. Elegimos un amarre de popa en el dique este, donde la ola de los ferries nos entrará de proa. Ojo clínico: es el único puesto donde las amarras a los bloques de hormigón del fondo están cortadas. Usamos el ancla, lo cual es un pequeño incordio, pues hay que estar alerta de que no nos levanten la cadena los barcos que fondean en los muelles de los lados. A lo largo del día los tres diques se irán llenando de grandes barcos, sobre todo de alquiler y sobre todo catamaranes. Al final de la tarde los atraques serán creativos: mañana viene mal tiempo y todos los patrones de la zona buscan resguardo en puerto. Una vez más, haber llegado temprano tiene recompensa.

Muelle este del puerto

Dedicamos el día a los habituales quehaceres cuando tocamos tierra (supermercado, colada, llenar depósitos de agua, endulzar el barco).

A la mañana siguiente subimos a la Chora en un día plomizo. Parece que somos los únicos con ganas de recorrer andando las cuestas y las escaleras que llevan al pueblo. Pronto desistimos y cogemos el bus, pues el aguacero que nos pilla al iniciar el camino forma una catarata de espuma líquida que baja hasta la carretera. Desduzco que es el arrastre de la cal con la que, una vez al año, enlucen las fachadas y bordean de blanco las losas del empedrado en todos los pueblos-postal de las Cícladas.

Agua bajando de la Chora tras la lluvia

La Chora está desierta. Es una ciudad con poca gracia, con un centro histórico de casitas cuadradas transformadas en una sorprendente sucesión de bares, tiendas y más bares que en este final de septiembre han echado prácticamente el cierre por fin de temporada. Luego leeremos en la singular guía de Matt Barrett que, desde junio hasta agosto, la Chora es una inmensa discoteca abarrotada de gente muy joven que empalmará cada noche de fiesta con un día al sol en Myropota, una de las mejores playas (dice) de las islas griegas.

Plaza de la catedral
La catedral, Agia Aikaterini
¡Un rincón sin bares!

Desde la ciudad, vistas. Vistas hacia abajo, sobre la bahía. Vistas hacia arriba, a la colina de la tres capillas que, en hilera, parecen custodiar la población. Vistas hacia el interior de la isla, a las pendientes excavadas de bancales que acogen plantaciones ordenadas de vides y olivos. 

La ciudad está plagada de carteles con mapas que dibujan varias rutas de senderismo en la isla. Gracioso contraste con el ambiente de copas y playa (y encomiable esfuerzo de la autoridad pertinente).

Vista del puerto desde la Chora

Llegamos hasta los trece molinos que fueran tan relevantes para la vida y la alimentación de los iosianos, y que hoy apuntan ruina en su mayoría. La amenaza de lluvia nos hace desistir de recorrer los dos kilómetros que nos separan del teatro al aire libre. Y la tumba de Homero está demasiado lejos para ir andando. Supuesta tumba, habría que decir, pues no se sabe con seguridad dónde se halla enterrado. La leyenda cuenta que vino a esta isla a morir porque era la de su infancia, la de su madre.

Molinos
El mejor conservado
Desde la plaza del molino, una de las imágenes más reconocibles de Ios con la iglesia de la Gkremniotissa al fondo y las capillas de los santos Elevtherios, Giorgios y Nikolaos en lo alto

Valoramos refugiarnos en el museo arqueológico, pero optamos por bajar de la Chora, esta vez sí, caminando. Antes de la lluvia aún nos dará tiempo a pasear por la playa aledaña al puerto y despedirnos de una isla tranquila que nos cuesta imaginar en verano, en pleno éxtasis vacacional de la chavalada, herederos inconscientes de los hippies sesenteros que la convirtieran en su enclave griego del amor libre y la fiesta perpetua.

Playa
Dique sur del puerto, antes de la lluvia del atardecer
Etapa del 28 de septiembre, de Kato Koufonisi a Ios


Lunes, 29 de septiembre de 2025


Nuestro recorrido de esta temporada hasta hoy


martes, 23 de septiembre de 2025

VI - Rumbo noroeste. Amorgós y Koufonisi.

Martes 23. Madrugamos, pero ya no para ir a Anafi, cuyo puerto la comunidad de navegantes nos reporta también lleno. Salimos en dirección noroeste, aprovechando los vientos flojos de hoy, dispuestos a probar suerte de nuevo en Amorgós, la isla brutal que se yergue como una muralla de piedra desnuda en mitad de esta parte sur del Egeo
Nos dirigimos al extremo suroeste de la isla, a cuya vuelta tenemos localizada una bahía protegida en la que caben dos o tres barcos.

Ha habido suerte, sólo hay un velero. Echamos el ancla a su popa, esquivando los fondeos de la docena de lanchas de pesca que atiborran el lado norte de la bahía. Al oeste, una playa con apenas gente.
Etapa de Astypalaia a Amorgós, 23 de septiembre
Miércoles 24. A la mañana siguiente el velero italiano se va antes que nosotros. Nos damos un baño en unas aguas sorprendentemente claras y tranquilas, como tranquila ha sido la noche. A las 10 nos ponemos en marcha, rumbo de nuevo al noroeste, rumbo a Koufonisi

Breve parada en la bahía Pori de Ano Koufonisi, que significa algo así como Koufonisi “de arriba”. Está repleto de catamaranes y barcos de alquiler que van a pasar el día y dejan la bahía tranquila para la tarde y la noche.
Etapa de Amorgós a Koufonisi, 24 de septiembre
Jueves 25. Hacemos las apenas 4 millas que nos separan de Kato Koufonisi, o sea, Koufonisi “de abajo”. Conocemos este fondeo de años anteriores y sabemos que tiene buen resguardo para el meltemi de los tres próximos días.
Si arriba hay poca cosa, en Kato Koufonisi no hay nada, sólo cabras. Coincidimos aquí con el catamarán australiano de Mayte y Nils, con quienes sólo hemos chateado por Navily y a quienes no conocemos hasta vernos aquí. Quitando algún barco de día y un par de rezagados, tenemos el fondeo para nosotros solos
Etapa de Ano Koufonisi a Kato Koufonisi, 25 de septiembre

Sábado 27 de septiembre de 2025


Nuestro recorrido de esta temporada hasta hoy