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domingo, 29 de marzo de 2026

2026 /2/ Xalkida. El puente y el espejo

Salimos de Limni el último domingo de marzo, a media mañana. No nos apresuramos, hemos aprovechado que el día se levanta sin viento para montar con calma la vela mayor y la trinqueta del Sargantana.

No hay prisa. Hoy nuestro objetivo es fondear junto a la bocana del puerto de Nea Artaki y aprovechar el lunes para bajar a tierra en la neumática y hacer unas compras. Necesitamos una bombona de gas, que no ha habido forma de conseguir en Limni.

Y mañana seguiremos hasta Xalkida para cruzar el puente. Es casi imposible pasar el invierno en la isla de Evia sin atravesar en algún momento el puente antiguo de Euripos.

La primera vez, hace tres años, fue todo un jubileo. Ya lo contamos aquí. El mito de las corrientes del puente, los remolinos, las anécdotas y los vídeos de accidentes de barcos incautos, las historias de filósofos ahogados mientras investigaban las mareas, la espera nocturna hasta la hora misteriosa de la apertura… Épica pura.

Pero, como todo en la vida, en los siguientes cruces la intensidad se ha ido reduciendo. Hemos aprendido a calcular la hora de apertura del puente en función de la luna.La espera se ha hecho más tranquila. La conversación con la Port Authority, rutinaria. El paseíllo en hilera por el puente abierto e iluminado ha perdido glamour. La épica deja paso al tedio, qué le vamos a hacer.

Hasta este año. Este año nos toca cruzar de nuevo el puente al principio de la temporada. ¿Más de lo mismo? No. Todo se vive distinto: este año lo pasaremos a la inversa, de norte a sur.

Fondeamos a media tarde en el que llaman “punto E” y nos preparamos para una espera que, eso sí, se sigue haciendo larga. Según nuestras cuentas, no abrirán antes de las dos de la mañana. Nada más pasar podremos fondear en la bahía al sur del puente. Y a dormir, porque mañana levaremos anclas rumbo a Eretria: llega la primera borrasca de la temporada, con mucho viento y lluvia, y es el refugio que tenemos a mano.

Lucía se ha quedado dormida y yo dejo pasar el tiempo. En esta medianoche de marzo nada se mueve en Xalkida y la radio, encendida en el canal 12, está silenciosa. En cuanto llamen hay que ponerse en marcha, recoger el ancla y salir a esperar la orden de paso. Igual que las otras veces, pero distinto.

Como en el cuento de Alicia a través del espejo, este año todo será al revés: queremos bajar hacia el sur por el golfo de Evia; recorrer las Cícladas deteniéndonos sólo en lugares donde no hemos recalado hasta ahora; seguir al sur, camino de Thera, Anafi y Astipalaia; llegar de nuevo al Dodecaneso; y desde allí poner proa hacia el norte, buscando un verano más tranquilo, con menos gente y menos meltemi.

Un recorrido levógiro que nos dé una imagen diferente de nuestra navegación por el Egeo, el sur en primavera y el norte en verano. Una idea trivial pero quizá efectiva para navegar este mar con otra mirada. A contramano, como Alicia en su nuevo mundo inverso y fascinante. Encontrar qué se esconde en el Egeo al otro lado del espejo.

Sargantana en el puerto de Limni
Atardecer en Nea Artaki
Etapa de la boya de Livaditis a Limni el 26 de marzo y de Limni a Nea Artaki el día 29
Compra en Nea Artaki antes de salir hacia el puente
Indicaciones de fondeos de espera para cruzar el puente, según el OLNE (organismo de puertos de la isla de Evia). Fondeamos en el E
Etapa de Nea Artaki al punto E el día 30 y cruce del puente la madrugada del 31


Martes, (madrugada del) 31 de marzo de 2026







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jueves, 19 de marzo de 2026

2026 /1/ Livaditis. Marzo sin Vangelis

Creo que nunca hemos navegado en Grecia en marzo. Sí, quizá alguna vez hayamos llegado al barco a final de mes, pero siempre con la perspectiva de salir al agua entrado abril.

Este año hemos roto la tradición. Un poco obligados por Xaris, el dueño del varadero que, todavía en noviembre, nos anuncia que el barco que hiberna detrás del Sargantana necesita salir al agua en la última semana de marzo.

Toca hacer los habituales encajes de bolillos para encontrar billetes de avión, autobús, coche alquilado y hotel a precios razonables. Hay menos aviones en invierno y el problema es complejo porque el día 25 de marzo es la fiesta nacional griega. La solución es volar a Atenas el día 19, antes que ningún otro año.

Llegamos a un varadero oscuro, con frío y lluvia, como presentíamos. Nos recibe Xaris, con sonrisa algo triste. No nos recibe Vangelis, su padre. Sabemos que Livaditis ya no será lo mismo sin su sonrisa y su melena blanca. Pésames cortos. Xaris dice que lloró justo hasta ayer, pero que hoy ya sólo mira hacia adelante. Probablemente lo mismo que lleva repitiendo en las últimas semanas a las pocas tripulaciones que van llegando al varadero.

Cuando trabajas con tu padre todos los días de tu vida, quedarte huérfano tiene seguramente otro significado.

Como cada año a principio de temporada el trabajo en el barco se nos agolpa. Hay que desestibar, montar placas solares y sus soportes, lonas, capotas, cadena y ancla, cabos y el sinfín de aparejos que necesita el Sargantana para navegar. Hay que hacer reparaciones, instalar el maletón lleno de repuestos que hemos traído en el avión, revisar todo con detalle…

Pero sobre todo hay que limpiar, arrancar con agua a presión el barro que se ha acumulado en la cubierta y en la jarcia, limpiar la cabina a fondo después del paso de Lefteris, nuestro mecánico, que lleva todo el invierno peleando con una avería el intercambiador de calor de nuestro motor, y que sólo está semana ha sido capaz de arrancar. Hay que buscar el moho que inevitablemente se forma en la cabina en un invierno insoportablemente lluvioso también aquí en Grecia, hay que eliminar el óxido y chequear la corrosión de aceros y cableados, hacer que el barco sea otra vez un lugar para vivir.

Nos hemos vuelto más cómodos y pasamos las primeras noches en un hotel, huyendo del frío y la humedad, y de tener que chapotear en la lluvia y el barro de Livaditis.

Trabajamos sin descanso el fin de semana, tratando de tener el barco listo para salir al agua antes de la fiesta del dia 25. Cumplimos nuestro objetivo, pero la meteorología manda. Demasiado viento y demasiada lluvia, dice Xaris. Quizá no lo fuera con Vangelis a los mandos del tractor, pero lo entendemos. Somos el primer barco grande en salir al agua esta temporada y Xaris depende de un equipo nuevo, sin tantos años de experiencia.

Todo va bien, como de costumbre. En el último momento, antes de empujar el barco al agua, Xaris apoya una escalera en nuestra popa y sube para hablar con nosotros. Eso ya no es usual. Quiere preguntarnos si volveremos el invierno que viene. Claro, cómo no…

Hoy es Xaris quien hace sonar la bocina de despedida al barco que acaba de salir a navegar al Egeo, en una ceremonia que tiene un algo de nacimiento o de bautismo. En una mañana por fin luminosa después de días de lluvia. Con la bocina de Vangelis, aunque hoy suena, quizá, algo más triste.

Por primera vez, en marzo.


Este año hemos alquilado un coche en el aeropuerto. Nuestro vuelo llega a las 11 de la noche y las combinaciones no son buenas. 
Dormimos en Xalkis, a mitad de camino. A la mañana siguiente haremos una gran compra antes de salir hacia el varadero
Una parada en Limni para hacer check-in en el hotel y para comer en la taberna Plátanos y llegamos de tarde a Livaditis





En la boya empezamos a montar las velas. Xaris nos llama por teléfono y nos sugiere que no nos demoremos porque, aunque el día hoy haya salido tranquilo y con sol, se acerca mal tiempo. Mejor que nos pille ya en Limni
Nos vemos en unos meses. “Ta leme, Xari”.Hasta la vista, Livaditis


Jueves, 26 de marzo de 2026







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miércoles, 29 de octubre de 2025

Epílogo. Resumen del 2025

Este año hemos partido la temporada en dos. Un recorrido de 1.342 millas náuticas por el Egeo, comenzando y terminando en el varadero de Livaditis, desde Samothraki en el norte hasta Astipalia en el sur; prácticamente rozando las costas de Turquía en el este, donde Sargantana descansó un par de meses. 

Una temporada larga, de primavera, verano y otoño, en la que hemos explorado y descubierto decenas de sitios nuevos; en la que hemos compartido veladas y buenos ratos con nuevas tripulaciones y nos hemos reencontrado con viejos amigos que nos han hecho sentir como en casa. Ha habido lugares que nos han sabido a poco y otros a los que no volveríamos, una experiencia que nos servirá para planificar las singladuras de la próxima temporada. 

¡Hasta el año que viene!


Nuestro recorrido completo de la temporada 2025


Miércoles, 29 de octubre de 2025




miércoles, 1 de octubre de 2025

Capítulo 22. Hacia el norte. Paros y Andros

Miércoles 1. Hemos dejado Despotikó y hemos subido a vela el canal entre las islas de Antíparos y Paros. Después de un fondeo de una noche en la bahía de Parikia, llegamos a la bahía de Naousa en busca de un buen refugio para el viento que se pronostica para los próximos días. Muchos otros barcos han tenido la misma idea, pero la bahía es grande y hay sitio para todos.
Antes de la llegada del viento bajamos a tierra a explorar, en busca de las ruinas de la acrópolis micénica que se anuncia en los mapas
La acrópolis es difícil de encontrar. No hay un sendero, sino unas pocas marcas inconexas desperdigadas por las rocas, por las que hay que trepar. Pero lo conseguimos. Las construcciones no tienen ningún tipo de indicación y se hallan a cielo abierto, sin protección.
La verdadera recompensa de la subida es la vista sobre la bahía. Somos varias decenas de barcos refugiados del meltemi. Entre ellos, el catamarán de Mayte y Nils, a quienes vamos a hacer una visita a la vuelta de nuestra excursión por tierra.
Etapas de los días 1 y 2 de octubre. De Despotikó a Parikia y de Parikia a Naousa.
Domingo 5. Madrugamos y antes de que salga el sol estamos de camino a Batsi, a donde queremos llegar antes de que se sature
Llegamos al puerto de Batsi, en la isla de Andros, a media tarde. Encontramos sitio sin problema en el muelle que suelen usar los transeúntes y que aún está medio vacío
Mientras esperamos el mal tiempo que se avecina nos entretenemos paseando por el pueblo y dando de comer a los cisnes que nos llamaron la atención el año pasado
A medida que avanza la tarde el muelle se va llenando. Se esperan sures fuerte esta noche y mañana y las tripulaciones de la zona buscamos todos refugio en los mismos lugares. Madrugar ha tenido recompensa.
Empiezan a verse atraques creativos. Hay que estar en el barco pendientes de que no te levanten el ancla. El chaval que atiende a los transeúntes y que trabaja sólo por las propinas no da abasto para organizar el caos.
Algunos capitanes de los barcos amarrados echan una mano para disuadir a los que buscan huecos desesperados soltando el ancla en sitios inverosímiles, pisando cadenas de yates y pesqueros. El problema es que no hay dónde ir. Los que no consiguen sitio en el puerto optan por quedarse fondeados en la bahía, donde la ola que entra del sur les hará pasar una noche de perros.
Y todavía nos quedará el espectáculo de la tormenta de la última noche, con vientos de más de 30 nudos
y trombas marinas que afortunadamente no llegan al puerto
Etapa de Naousa a Batsi el 5 de octubre


Martes, 7 de octubre de 2025


Nuestro recorrido de esta temporada hasta hoy


martes, 30 de septiembre de 2025

Capítulo 21. Este año sí, Despotikó

Despotikó es un islote deshabitado a apenas media milla al suroeste de Antíparos. Entre las dos islas forman una gran bahía muy protegida en la que es fácil fondear, salvo cuando entra el viento o la ola del sureste. Al noroeste las aguas son tan someras que sólo las lanchas de poco calado pueden pasar. 

Despotikó es uno de esos fondeaderos míticos entre la comunidad náutica. En 2023 se nos resistió, pero hoy hay viento norte rolando al este que nos hemos divertido ciñendo en largos bordos desde Ios.

Fondeamos entre las dos islas con otra media docena de barcos, 60 metros de cadena y mucha separación. Hay sitio para todos. La bahía es enorme. En temporada llegan por docenas los barcos de alquiler que salen desde Paros en excursiones de día para diafrutar de las cuevas azules de Antíparos, bañarse en la playa de Despotikó y contemplar el atardecer. Pero hoy aparece solo un par de ellos.

En Despotikó no hay nada, salvo un yacimiento arqueológico que empezó a excavarse profesionalmente hace apenas 35 años y en el que se sigue trabajando bajo la dirección del arqueólogo Yannos Kourayos.

Se han descubierto varios edificios y un santuario del s.VI dedicado a Apolo que, según los expertos, podría haber sido más importante que el de Delos. Planean habilitarlo como un museo al aire libre, al estilo de Delos.

Restaurado por el equipo de Kourayos, la imponente silueta de mármol blanco del santuario se perfila sobre la colina de la isla y se distingue en la distancia.

El sitio aún no está abierto al público. Cada mañana el barco del capitán Sargos cruza a los arqueólogos y voluntarios que trabajan en la excavación y los recoge al acabar su jornada. En reciprocidad, a los pasajeros de las excursiones del capitán se les permite visitar los trabajos.

Vista de Despotikó con el santuario de Apolo al fondo
Etapa de Ios a Despotikó


Martes, 30 de septiembre de 2025


Nuestro recorrido de esta temporada hasta hoy