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jueves, 14 de mayo de 2026

2026/14/ Icaria. La cara oculta

Icaria tiene dos caras, como el espejo. Es una isla bipolar.

Una cara, la sur, es gris y agreste, llena de paredes vertiginosas por las que el meltemi se despeña como en una montaña rusa. Pocos fondeos; la mayoría de los barcos buscan refugio en el puerto de Agios Kyrikos, la capital.

Pero tiene otra cara, la norte, menos conocida. Amable y verde, amistosa y húmeda. Con playas casi caribeñas, pueblos de tejados rojos rodeados de árboles. El meltemi aquí es noble. Sopla, sí, cuando le toca, pero en este lado el viento parece refrenarse y tomarse un momento de calma.

La conocemos de haberla recorrido en coche. A pesar de que Icaria es nuestra isla favorita del Egeo, la que más nos fascina, la que nos transmite una energía especial, nunca la hemos navegado por el norte.

Es la cara oculta, donde no parece ir nadie, y cuesta entender la razón. Quizá sea porque el sur de la isla es el paso natural entre el Dodecaneso y las Cícladas. Quizá porque hacia el norte el Egeo da vértigo, vacío de islas, apenas Chios trazando una línea difusa sobre un horizonte lejano. O quizá por el morbo que provoca el sur, el mar de Icaria, donde la leyenda asegura que se ahogó Ícaro cuando volaba demasiado alto, insensatamente, con las alas que le había fabricado su padre Dédalo. Una invención temprana y fallida del parapente que claramente trae mal fario.

Sea cual sea la razón, este año, el año del espejo, es el momento para descubrirla. Ayudan los vientos flojos, poco usuales, que nos permiten algo inaudito: navegar de nuevo con nuestro gennaker, que descansaba en el fondo del tambucho desde hace tres temporadas, como el arpa del salón en el ángulo oscuro. No sé si el dueño del arpa había pensado en Wallapop, pero la verdad es que nosotros para el gennaker sí, por falta de uso y por lo que ocupa en un barco donde el espacio no abunda. Supongo que lo conservaremos.

Anclamos en la cala Armenistís en compañía de un velero francés, el Virgule, el único barco que hemos avistado en toda la jornada. No podía ser sino un perro verde.

El Virgule, que se anuncia en el AIS como “Virgule Solo Sailor”



14 de mayo. Etapa de Leros al fondeo en Limnionas, en el sur Samos.
Dejamos Leros a motor. A medida que nos acercamos a Samos se va imponiendo la tremenda silueta del monte Kerkis, que forma el extremo oeste de la isla. Es un antiguo volcán de 1.433 metros, la segunda montaña más alta del Egeo oriental
Fondeamos a los pies del monte Kerkis, en la playa de Limnionas, famosa por sus aguas claras y calmadas. En el lecho marino afloran manantiales subterráneos de agua dulce muy fría que provienen de las filtraciones a través de la montaña. El agua así depurada hace que toda la bahía sea extremadamente limpia, fresca y cristalina.
15 de mayo. Etapa de Samos al norte de Ikaria
Poco después de dejar el fondeo de Limnionas podemos sacar el gennaker
Llegamos a Icaria por su extremo nororiental, en donde se yergue la ya conocida torre de Drakano, a cuyos pies por la cara sur hicimos un fondeo casi mágico hace dos años
Nos acercamos a la playa de Iero, justo antes del aeropuerto, a explorar un fondeo que figura en Navily, entre pendientes verdes y rocas. Muy bonito, pero poco práctico
Pasamos a la altura del aeropuerto. La pista de despegue llega literalmente hasta el mar
Recorremos la costa, verde y montañosa, que se abre aquí y allá en bonitas playas
Fondeamos frente a la playa de Livadia y el pueblo de Armenistís
El atardecer sobre Armenistís es tranquilo. Nada que ver con la bravura del mar el año pasado cuando comimos aquí, en nuestro periplo en coche por la isla


Viernes, 15 de mayo de 2026


Nuestro recorrido de esta temporada hasta hoy






En NoForeignLand puedes leer sobre Armenistís y también seguir a Sargantana

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