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martes, 31 de marzo de 2026

2026 /3/ De Xalkida a Karystos. Nueve metros.

Nueve metros cúbicos. Suficientes para llevar (otra vez) a un grupo de astronautas a la Luna en la misión Artemis 2. Pero sólo a dar una vuelta, nada de escaleritas, saltitos, banderas con alambres y frases hechas sobre el tamaño de los pasos para el hombre, como hace sesenta años.

Sesenta años después veo en YouTube el despegue en Cabo Cañaveral y cómo un grupo de individuos flotan aburridamente en un espacio de sólo nueve metros, haciéndose selfies. Con mucha menos emoción que cuando yo era niño, la televisión era en blanco y negro y el locutor un señor prolijo e inolvidable, llamado Jesús Hermida. Con poca o ninguna admiración por una NASA que ya no es lo que era, y por un país que ha perdido el sentido común y ha elegido como presidente a un megalómano estúpido y desalmado.

Nueve metros cúbicos, poco menos que la cabina del Sargantana, de la que prácticamente no salimos entre Xalkida y Karystos, etapa que cubrimos en tres saltos, con recaladas en las bahías de Eretria y Almiropótamos.

Nuestra etapa no da la vuelta a la luna, pero tiene un algo de aventura espacial, de Gravity de Sandra Bullock y George Clooney. Nos movemos a motor, porque los vientos son duros y de proa, complicados de velear. Igual que los astronautas, flotamos (qué remedio) en nuestra nave. Lluvia y cielos nublados, con vientos del suroeste que llenan de barro la cubierta del Sargantana que habíamos lavado tan meticulosamente en Limni. Prácticamente ni un barco a la vista en el canal de Evia. No es de extrañar.

Aburrimiento, salvo porque en toda aventura espacial hay siempre un momento “Houston, we have a problem”. A los astronautas de la Artemis 2 se les atasca el WC de la nave. A nosotros nos deja de funcionar repentinamente el piloto automático. Un problema incómodo y difícil de investigar mientras navegamos. Algo no va bien en el timón o en la configuración del piloto, que se vuelve loco. No tenemos un Houston que nos ampare, hay que gobernar a mano hasta el puerto, continuamente a la rueda. Mal asunto con este tiempo.

Dicen que navegar no es otra cosa que arreglar tu barco en sitios exóticos.

En Karystos resolvemos el incidente. Por alguna razón, los cables de acero que transmiten el movimiento entre las ruedas del barco y la pala del timón (los guardines) han descarrilado de su surco. Gobernando a mano siguen moviendo la pala, aunque a duras penas. Pero para el piloto automático es inviable.

Aunque el problema es más grave de lo que esperaba, es fácil de solucionar teniendo tiempo y espacio para despejar y desmontar la popa. Basta con liberar todas las roldanas y reencarrilar y tensar cuidadosamente los cables. Da gusto poder arreglar estas averías nosotros mismos.

La borrasca se aleja durante nuestra estancia en puerto. Podemos salir por fin de nuestros poco más de nueve metros y dar paseos por la ciudad, que parece revivir con la Pascua inminente.

Aprovechamos la recalada para abastecer y dar los últimos toques a la puesta a punto del Sargantana.

Ya estamos listos.

Frío y mal tiempo para esta etapa que nos llevará por el canal de Evia hasta Karystos, el último puerto antes de saltar a las Cícladas
Cruzamos el puente nuevo de Xalkida por primera vez en dirección sur
La inconfundible silueta de la isla Pezonisi nos da la bienvenida al fondeo de Eretria, donde pasaremos tres noches de viento y ola frente a la playa. Estamos solos en toda la bahía hasta que un alemán, un navegante solitario que está montando velas, echa el ancla un poco demasiado cerca. Manuel, que es tan buena persona, le conoció hace tres años y opina que lo hace para sentirse más seguro. De madrugada hay un role brutal del viento y el alemán ha debido dejar de sentirse seguro, porque antes del amanecer ha cambiado el fondeo al otro lado de la bahía, cerca del puerto.
La siguiente recalada es en la bahía que Juan llama Almiropótamos, aunque el nombre del pueblito es Agios Dimitrios. Somos el único barco fondeado. Una pareja de Atenas que pasa el invierno en su “cottage” nos avista y se pone en contacto por Navily. Nos entretenemos charlando por el chat. Ellos no sacarán al agua su barco Magia hasta bien entrado abril. Nos invitan a una cerveza a la mañana siguiente en su casa, que no podemos aceptar porque la borrasca prevista para los próximos días nos aconseja salir pronto y refugiarnos en Karystos. Desde ya, nos seguimos en NoForeignLand y posponemos esa cerveza hasta el próximo cruce de caminos
En Karystos conseguimos que Tony, el contramaestre del puerto, nos deje un sitio para abarloarnos, en lugar de amarrar a la griega. Nos entra agua por la proa y necesitamos tener acceso libre al molinete y al pozo de anclas. Karystos es una ciudad bien surtida y podemos comprar Sika y otros materiales para reparar la filtración. El tiempo poco a poco mejora y Karystos nos despedirá tres días después con un sol radiante.
Etapa de Xalkida a Eretria el 31 de marzo, de Eretria a Almiropótamos el 3 de abril y de Almiropótamos a Karystos el día 4


Sábado, 4 de abril de 2026


Nuestro recorrido de esta temporada hasta hoy


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