miércoles, 29 de octubre de 2025

Epílogo. Resumen del 2025

Este año hemos partido la temporada en dos. Un recorrido de 1.342 millas náuticas por el Egeo, comenzando y terminando en el varadero de Livaditis, desde Samothraki en el norte hasta Astipalia en el sur; prácticamente rozando las costas de Turquía en el este, donde Sargantana descansó un par de meses. 

Una temporada larga, de primavera, verano y otoño, en la que hemos explorado y descubierto decenas de sitios nuevos; en la que hemos compartido veladas y buenos ratos con nuevas tripulaciones y nos hemos reencontrado con viejos amigos que nos han hecho sentir como en casa. Ha habido lugares que nos han sabido a poco y otros a los que no volveríamos, una experiencia que nos servirá para planificar las singladuras de la próxima temporada. 

¡Hasta el año que viene!


Nuestro recorrido completo de la temporada 2025


Miércoles, 29 de octubre de 2025





viernes, 17 de octubre de 2025

Capítulo 26. Monolia: 0-0

No, el título no se refiere al resultado de un partido de fútbol sin goles en la isla Monolia.

Supongo que, si hay algún lector ajedrecista (improbable), habrá entendido ya el brillantísimo acrónimo telegráfico del título (un poco cogido por los pelos, pero a estas alturas de temporada uno tira ya de lo que puede).

Para el resto de mortales, aclaro: 0-0 es la notación ajedrecística del enroque corto.

Es decir, hemos venido a fondear a esta isla (Monolia) y hemos enrocado. Nunca antes nos había pasado. Supongo que para todo en la vida hay siempre una primera vez.

Decidimos pasar la noche en este lugar remoto (una especie de callejón sin salida en el canal norte de Evia) después de comprobar que el pequeño puerto de Loutra Edipsou no es exactamente el sitio idílico y encantador que buscábamos.

Para empezar, porque el muelle donde atracamos, en el único hueco practicable junto a la bocana, está lleno de pescadores de caña que pescan (o eso intentan) mientras hablan entre ellos a voz en grito. Igual por eso no pescan mucho, los peces tendrían que estar sordos.

Además, porque el escándalo que montan los enormes barcos de pesca que nos rodean cuando van llegando, uno a uno, a altas horas de la madrugada, es peor que el de cualquier discoteca playera en temporada alta.

Y para terminar porque Loutra Edipsou no nos dice nada. Como su nombre indica, es una especie de gran balneario, decadente, lleno de hoteles decimonónicos tipo “Muerte en Venecia” (pero un tanto descangallados). Es famosa por su playa con curiosos manantiales y pequeñas piscinas naturales de aguas termales. Muy pocos usuarios en estos días brumosos y frescos de finales de octubre, pero en verano imagino que los hoteles deben estar atestados de familias griegas “de las de toda la vida”.

“Not our cup of tea”, como dirían los ingleses, aunque encontramos algunas cosas positivas, como por ejemplo una lavandería con buena pinta, tiendas y supermercados. Igual sí volvemos en el futuro.

En consecuencia, a media mañana, habiendo pagado los preceptivos 9,31 euros de tasas a la proba funcionaria del ONLE, llenamos los depósitos y nos ponemos en marcha.

El día es gris y lluvioso, pero no demasiado frío. Uno de esos días en los que la meteorología avisa: “Chicos, el verano se acaba os pongáis como os pongáis”. Uno de esos días tristones en los que anticipas un invierno de comidas calientes y lluvia detrás de los cristales. Uno de eso días en los que apetece más un té que una cerveza. 

Buscamos el resguardo de la costa este de Monolia. Una isla colonizada por hordas de lanchitas de turistas durante el verano y en la que parece vivir una pareja de focas monje (asumimos que sorda). No vemos a nadie, ni humano ni foca. El día no está para salir de casa.

Necesitamos un fondeo. Es tarde y sigue lloviendo. El viento arrecia y se hace molesto. No se ve el fondo, incluso con cinco o seis metros de sonda. Habrá que echar el ancla un poco a ciegas.

Afortunadamente ahora hay aplicaciones móviles como Navily en la que la comunidad navegante comparte experiencias y referencias sobre puertos y fondeos. Bastantes opiniones sobre el lugar en el que estamos, la mayoría positivas. De hecho, una tal Anastasia comparte orgullosamente las coordenadas exactas de un fondeo perfecto en arena bajo cuatro metros de agua. ¡Bien por Anastasia! Vamos para allá.

Algo no cuadra del todo. La zona parece ser un pequeño montículo (que no vemos, sólo intuimos con la sonda). No es lo normal. Al llegar al punto exacto, Lucía, la experta en fondeos del Sargantana, deja caer el ancla y comienza a largar cadena. Yo doy marcha atrás hacia el nordeste, suavemente, para ir extendiendo la cadena.

Algo sigue sin cuadrar. Pasamos por una profundidad de 2,6 metros. Aguas demasiado someras. El Sargantana cala 1,9 metros y nos inquieta estar en sondas de menos de tres metros. De repente algo nos detiene y nos mueve hacia un costado. El ancla debe haber agarrado, pero quizá demasiado pronto, quizá demasiado violentamente. Quieres creer que todo está bien, que el ancla aguanta, que ya es hora de meterse en la cabina y preparar una buena cena, con vino blanco griego y una copa de mastikha.

Demasiadas cosas no cuadran. Nuestra app de fondeo (Anchor Pro) nos dice que estamos casi encima del ancla, apuntando al nordeste. El viento amaina y rola al sudeste, pero nosotros seguimos quietos. No hay duda, la corriente nos empuja. Y la cadena hace ruidos. Cruje bajo nuestra quilla.

Blanco y en botella. Hemos enrocado. Lo que tenemos debajo no es arena sino rocas. Pero ya es de noche y no tiene sentido tratar de cambiar el fondeo. De hecho el ancla puede estar entrizada en las rocas. O la cadena. O ambas. Hay que esperar a mañana.

La noche es larga. La incertidumbre no ayuda a dormir. Yo duermo a ratos, Lucía probablemente menos que yo. Sigue lloviendo y en la oscuridad el viento sube de nuevo y ulula. Oímos crujir a la cadena bajo el casco.

Por la mañana la cosas tienen mejor pinta. El cielo sigue encapotado pero ya no llueve y los rayos de sol se filtran de vez en cuando entre las nubes y permiten entrever el fondo. Veo nuestra ancla (pintada de amarillo) descansando tranquilamente sobre una gran roca, justo debajo de nuestra popa, a poco más de dos metros de profundidad. Un problema menos, sacar el ancla de entre rocas a veces es complicado.

La maniobra evasiva no es demasiado compleja pero tiene su aquel. Hay que ir desplazando el barco suavemente a lo largo de la cadena que zigzaguea en el campo de rocas. Recogiendo cadena, pero a veces soltándola para liberarla de las vueltas y revueltas que ha provocado el movimiento del barco durante la noche. Lucía me da instrucciones desde la proa para movernos con precisión en el campo minado.

Todo va bien, mejor de lo esperado. Algún que otro estrechonazo pero muy ligero. En pocos minutos estamos libres.

Decía al principio que no habíamos jugado un partido de fútbol con la isla de Monolia, pero quizás me equivocaba. Enrocamos en corto, si, pero también jugamos un partido. Eso si, lo ganamos. No empatamos a cero. Celebramos la libertad del Sargantana como dos delanteros que se abrazan después de un gol decisivo que vale un campeonato

Vamos camino de Orei. Ya no llueve, ha salido el sol. Anastasia, bonita, ya te vale...

Fondeo en Monolia
Etapa del 17 de octubre. De Loutra Edipsou a Monolia

Viernes, 17 de octubre de 2025



Nuestro recorrido de esta temporada hasta hoy



jueves, 16 de octubre de 2025

Capítulo 25. Loutra Edipsou

Desde que llegamos a Evia, hace tres años, por una razón u otra siempre hemos obviado Loutra Edipsou. (o sea, los baños de Edipsos).

Es una de las ciudades-balneario más renombradas y antiguas de Grecia, con origen en la mitología griega (cómo no) y ya famosa entre los emperadores en la época romana. Tiene más de 80 manantiales de aguas ricas en minerales con propiedades curativas. Pero lo más llamativo es que el agua termal fluye directamente hacia el mar, cayendo en pequeñas cascadas calientes desde las rocas de la playa.

Hay multitud de hoteles, balnearios y centros de hidroterapia, algunos abiertos desde hace más de cien años. Churchill, Greta Garbo, Onassis o María Callas pasaron por el hotel Thermae Sylla Spa, que sigue abierto.

Fuera de temporada tiene un aspecto decadente. La mitad de los establecimientos está cerrada y los escasos clientes de la otra mitad son mayoritariamente griegos.

Atracamos en el puerto, poco más que un muelle de pescadores pequeño e incómodo, aunque de pago. Sólo nos quedamos una noche, lo suficiente para explorar la ciudad, renunciar a bañarnos en la playa de aguas termales (está desapacible), tomar algo en uno de los bares aún abiertos y verificar que, a la vuelta, camino de Livaditis, podríamos llevar la colada a una de las lavanderías de la ciudad.


Frente al antiguo café-palafito Kyma, famoso por sus puestas de sol y hoy convertido en un centro municipal de exposiciones y eventos
Hotel spa Sylla, con más de cien años de historia
Playa
Uno de los lugares por los que cae el agua termal al mar
Pozas de agua caliente en la playa
Al fondo, dos famoso hoteles antiguos: el Heraclio (rojo) y el Estadio (blanco)
Fachada de una de las casas de la ciudad
Gato callejero
Edificio del antiguo hotel Aigli, de 1931, hoy adquirido por un empresario ruso que intenta reflotarlo. Lo rodea una valla con una exposición de fotos antiguas del pasado esplendor de Loutra Edipsou
Etapa del 16 de octubre de Theólogos a Loutra Edipsou



Jueves, 16 de octubre de 2025


Nuestro recorrido de esta temporada hasta hoy



miércoles, 8 de octubre de 2025

Capítulo 24. Regreso a Evia

Andros es la última isla antes del canal de Evia.

Dejamos el puerto de Batsi a la mañana siguiente de la tormenta para meternos en el canal con la urgencia que provoca el hartazgo. El hartazgo de este viento norte que nos ha venido reteniendo aquí y allá desde que empezáramos la temporada de septiembre.

El canal apenas se ve afectado por el meltemi y, aunque sople viento, no queda tanta ola residual como en el Egeo abierto. Además, nuestros amigos del Enjoy están ya por allí, hacen un recorrido de vuelta parecido al nuestro y podremos pasar con ellos unos días.

Fondeo en Tragos, una pequeña islita de las varias que se ubican a la altura de Mármari. Estamos frente a una propiedad privada con muelle propio que aparenta vacía, a excepción de una cuadrilla de obreros que parecen hacer reformas en la casa.
Subimos a vela, con mayor y trinqueta, hasta la bahía de Almiropótamos. Siempre habíamos fondeado en la de al lado, Boufalo, pero es cierto lo que dice Juan, que Almiropótamos es más grande y los barcos caben mejor. Nos quedamos un par de noches.
Nuevamente a vela, continuaremos haciendo bordos hasta la ya conocida bahía de Eretria. La isla de Pezonisi nos da la bienvenida
El viento que sopla duro del oeste no nos aconseja el fondeadero que conocemos en la playa, del lado de la isla.
Echamos el ancla al otro lado de la bahía, cerca del muelle y de los ro-ros que siguen funcionando varias veces al día, cruzando de una orilla a otra del canal.
Etapa de Batsi a Tragos el día 8, a Almiropótamos el día 9 y a Eretria el 11.

Eretria ha sido la última parada antes del cruce del puente de Chalkida. Este año vamos con un día de antelacion para repostar agua, hacer unas compras en Barbouris y reunirnos con Juan y María. Ellos están en la marina. Nosotros echamos el ancla en el fondeadero que ya nos empieza a resultar habitual.

Bajaremos en el dinghy al muellecito que parece pertenecer a una escuela de vela y cenaremos con María y Juan, aunque nos cuesta encontrar sitio: muchos restaurantes empiezan a cerrar por final de temporada.

A la noche siguiente cruzaremos el puente bien pronto. Me entretengo grabando la camara web que el organismo de puertos de Evia tiene instalada apuntando al puente y casi no llego a tiempo a levantar el ancla, pues esta vez sólo somos dos barcos y no nos dan más que un aviso por el canal 12.

Llegamos a dormir a Nea Artaki con relativa tranquilidad. Nos quedaremos un par de noches fondeados con el María y Juan, para ir al Lidl y a comer a la taberna auténticamente griega del año pasado.

A la mañana siguiente Juan saca el dron y se entretiene tomando planos del puerto y de Sargantana levando anclas.

Vamos juntos a fondear frente a Theólogos, que nosotros no conocemos pero ellos sí y en donde nos quieren enseñar su sitio favorito para comer la famosa pasta con langostinos de la zona.

Al día siguiente nos separaremos y nosotros seguiremos hacia arriba por el canal de Evia hasta nuestro próximo destino. Este año intentamos recalar en sitios nuevos.

Cruzando bajo el puente nuevo de Chalkida.
Sargantana fondeado en espera del cruce. En el cambio de la dirección de la corriente el mar es un espejo. Dentro de unas seis horas volvera a estar iguak y abrirán el puente.
El Enjoy se nos une en el fondeadero

Apertura y cruce del puente, desde la cámara web de la OLNE
Enjoy y Sargantana en Nea Artaki, desde el dron de Juan. El barco del fondo parece estar permanentemente en una boya.
Sargantana en primer plano y Enjoy ya saliendo. Foto desde el dron de Juan.
Etapa de Eretria a Chalkida el dia 12, cruce del puente hasta Nea Artaki el 13 y etapa hasta Theólogos el 15


Jueves, 16 de octubre de 2025


Nuestro recorrido de esta temporada hasta hoy



domingo, 5 de octubre de 2025

Capítulo 23. Una recalada en Andros

Hace tiempo que no recalamos en puerto, de hecho tratamos de evitarlos en lo posible, pero cada cierto tiempo hay que rellenar depósitos de agua y combustible, y reponer la despensa. Además hay veces en que no queda más remedio, cuando el temporal de turno nos pilla sin un buen fondeo en el que refugiarnos.

Estamos ya al norte de las Cícladas, camino de Evia, y el patrón de la meteo ha cambiado. Desde hace una semana el meltemi parece haberse ido (por fin) de vacaciones, y han venido a reemplazarlo los sures y suroestes otoñales cargados de nubes y de lluvias.

Los vientos del sur son caprichosos y, a diferencia del meltemi, estable y prepotente, se comportan como niños malcriados. Soplan alternativamente desde distintas direcciones, a veces con fuerza, otras veces suavemente. Vienen cargados de lluvia, de tormentas, anuncian los temibles sures invernales del Egeo. No son vientos fáciles, pero al menos no te desesperan de aburrimiento. Y lo mejor: te empujan cuando vas hacia el norte.

Salimos muy pronto desde nuestro fondeo en Naousa, sobre las seis de la mañana. Noche cerrada a esta hora, pero tenemos una ventana de viento suroeste que queremos navegar hasta el puerto de Batsi, uno de nuestros favoritos, al norte de la isla de Andros. Un lugar extraño, un puerto municipal muy abrigado y muy bonito en una isla con una costa un tanto inhóspita. Sin tasas de amarre. Con agua y electricidad gratuita. Una rareza difícil de entender.

Nuestra travesía es tranquila, a vela hasta mediodía, después sin viento. Llegamos a puerto sin novedad a primera hora de la tarde, con mucho espacio para amarrar. Nos recibe Giannis, un chaval muy simpático que aparentemente vive de las propinas de los barcos a los que ayuda a atracar.

Batsi nos ofrece un refugio ideal para los tres días de temporal y tormentas que se avecinan. La tranquilidad de la primera noche dura poco: al día siguiente se llena totalmente de veleros y catamaranes, la mayoría de alquiler. Pasado el fin de semana muchos barcos de empresas con base en Rafina buscan refugio aquí en su travesía hacia las Cícladas. El viento arrecia y esta costa no ofrece alternativas. Cuando el muelle se llena, a muchos de ellos no les queda otro remedio que fondear fuera del abrigo del puerto, enfrentando el viento y las olas. Dos días de lluvia y tormentas. El otoño se abre camino en el Egeo.

Madrugamos y antes de que salga el sol estamos de rumbo a Batsi
Llegamos al puerto, en la isla de Andros, a media tarde. Encontramos sitio sin problema en el muelle que suelen usar los transeúntes y que aún está medio vacío
Mientras esperamos el mal tiempo que entrará mañana nos entretenemos paseando por el pueblo y dando de comer a los cisnes que ya nos llamaron la atención el año pasado
A la mañan siguiente el muelle se va llenando. Se esperan sures fuertes las próximas 48 horas y las tripulaciones de la zona buscamos todos refugio en los mismos lugares. Madrugar ayer ha tenido recompensa.
Empiezan a verse atraques creativos. Hay que estar en el barco pendientes de que no te levanten el ancla. Giannis no da abasto para organizar el caos.
Algunos capitanes de los barcos amarrados echan una mano para disuadir a los que buscan huecos desesperados, soltando el ancla en sitios inverosímiles, pisando cadenas de yates y pesqueros. El problema es que no hay dónde ir. Los que no consiguen sitio en el puerto optan por quedarse fondeados en la bahía, donde la ola que entra del sur les hará pasar una noche de perros.
Y todavía nos quedará el espectáculo de la tormenta de la última noche, con vientos de más de 30 nudos
y trombas marinas que afortunadamente no llegan al puerto
Etapa de Naousa a Batsi el 5 de octubre


Martes, 7 de octubre de 2025


Nuestro recorrido de esta temporada hasta hoy