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domingo, 5 de octubre de 2025

Capítulo 23. Una recalada en Andros

Hace tiempo que no recalamos en puerto, de hecho tratamos de evitarlos en lo posible, pero cada cierto tiempo hay que rellenar depósitos de agua y combustible, y reponer la despensa. Además hay veces en que no queda más remedio, cuando el temporal de turno nos pilla sin un buen fondeo en el que refugiarnos.

Estamos ya al norte de las Cícladas, camino de Evia, y el patrón de la meteo ha cambiado. Desde hace una semana el meltemi parece haberse ido (por fin) de vacaciones, y han venido a reemplazarlo los sures y suroestes otoñales cargados de nubes y de lluvias.

Los vientos del sur son caprichosos y, a diferencia del meltemi, estable y prepotente, se comportan como niños malcriados. Soplan alternativamente desde distintas direcciones, a veces con fuerza, otras veces suavemente. Vienen cargados de lluvia, de tormentas, anuncian los temibles sures invernales del Egeo. No son vientos fáciles, pero al menos no te desesperan de aburrimiento. Y lo mejor: te empujan cuando vas hacia el norte.

Salimos muy pronto desde nuestro fondeo en Naousa, sobre las seis de la mañana. Noche cerrada a esta hora, pero tenemos una ventana de viento suroeste que queremos navegar hasta el puerto de Batsi, uno de nuestros favoritos, al norte de la isla de Andros. Un lugar extraño, un puerto municipal muy abrigado y muy bonito en una isla con una costa un tanto inhóspita. Sin tasas de amarre. Con agua y electricidad gratuita. Una rareza difícil de entender.

Nuestra travesía es tranquila, a vela hasta mediodía, después sin viento. Llegamos a puerto sin novedad a primera hora de la tarde, con mucho espacio para amarrar. Nos recibe Giannis, un chaval muy simpático que aparentemente vive de las propinas de los barcos a los que ayuda a atracar.

Batsi nos ofrece un refugio ideal para los tres días de temporal y tormentas que se avecinan. La tranquilidad de la primera noche dura poco: al día siguiente se llena totalmente de veleros y catamaranes, la mayoría de alquiler. Pasado el fin de semana muchos barcos de empresas con base en Rafina buscan refugio aquí en su travesía hacia las Cícladas. El viento arrecia y esta costa no ofrece alternativas. Cuando el muelle se llena, a muchos de ellos no les queda otro remedio que fondear fuera del abrigo del puerto, enfrentando el viento y las olas. Dos días de lluvia y tormentas. El otoño se abre camino en el Egeo.

Madrugamos y antes de que salga el sol estamos de rumbo a Batsi
Llegamos al puerto, en la isla de Andros, a media tarde. Encontramos sitio sin problema en el muelle que suelen usar los transeúntes y que aún está medio vacío
Mientras esperamos el mal tiempo que entrará mañana nos entretenemos paseando por el pueblo y dando de comer a los cisnes que ya nos llamaron la atención el año pasado
A la mañan siguiente el muelle se va llenando. Se esperan sures fuertes las próximas 48 horas y las tripulaciones de la zona buscamos todos refugio en los mismos lugares. Madrugar ayer ha tenido recompensa.
Empiezan a verse atraques creativos. Hay que estar en el barco pendientes de que no te levanten el ancla. Giannis no da abasto para organizar el caos.
Algunos capitanes de los barcos amarrados echan una mano para disuadir a los que buscan huecos desesperados, soltando el ancla en sitios inverosímiles, pisando cadenas de yates y pesqueros. El problema es que no hay dónde ir. Los que no consiguen sitio en el puerto optan por quedarse fondeados en la bahía, donde la ola que entra del sur les hará pasar una noche de perros.
Y todavía nos quedará el espectáculo de la tormenta de la última noche, con vientos de más de 30 nudos
y trombas marinas que afortunadamente no llegan al puerto
Etapa de Naousa a Batsi el 5 de octubre


Martes, 7 de octubre de 2025


Nuestro recorrido de esta temporada hasta hoy


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