Salimos de Myrina hacia Thasos en la primera oportunidad de buen viento. Estamos a finales de junio, época habitual de meltemi, pero el patrón de tiempo de este año es inusual, mucho calor en el norte de Europa, con los parisinos tirándose en masa al Sena. Aquí en el sur las temperaturas son razonables y el meltemi sigue dormido.
Estamos cumpliendo casi milimétricamente el plan previsto. Navegar hacia el norte durante la primavera hasta “tocar techo” en el Egeo. Visitar Kavala. Recorrer Thasos y las penínsulas de Halkidikí durante el mes de julio. Cerrar la temporada en agosto.
Compartimos la etapa al principio con nuestros amigos Angelika y Theo, del Sea Angel, y después con Brita y Jens, del Lili. Los dos barcos van a salir del agua durante julio y agosto en Nea Péramos, cerca de la ciudad de Kavala. Partir la temporada, nuestro plan de los dos últimos años al que hemos decidido renunciar este año.
No somos partidarios de navegar “en conserva” pero en este caso resulta muy agradable tener compañía.
La travesía hacia Thasos es rápida, de hecho tenemos que rizar mayor e izar trinqueta una buena parte del camino. Fondeamos junto con el Sea Angel cerca del puerto de Limenaria .
Nos movemos hacia al norte de la isla de Thasos. Nuestro ritmo de navegación se hace más y más tranquilo. Nos hemos puesto en “modo verano” y buscamos fondeos playeros. Planificamos casi día a día, tratando de aprovechar al máximo los vientos flojos de esta zona.
Finalmente recalamos en Nea Peramos, que supone una especie de “fin de trayecto” en el viaje hacia el norte. Un pueblo vacacional en la costa continental, cercano a Kavala. Con una bahía amplia y multitud de playas, una de ellas kilométrica.
La decoración en la costa norte de la Grecia continental cambia totalmente con respecto a las islas. Vemos pocos veleros. Los fondeaderos están vacíos y solitarios durante la noche, pero son invadidos por flotas de barquitas de alquiler durante el día. Muchas motoras y motos de agua. Muchos turistas de tierra. Muchos balcánicos.
Pocas cosas que reseñar en esta etapa, salvo la visita a Kavala, una de las ciudades importantes de Grecia. No al nivel de Atenas y Salónica, pero espectacular y con una historia digna de reseñar.
Sin embargo le dedicamos no más que una mañana. Hace calor y a partir del mediodía se hace difícil pasear por la ciudad. Visitamos el kastro, el puerto y la zona céntrica, pero sucumbimos a la idea de tomar un autobús de vuelta a la hora de comer.
Volvemos a Limenaria. Después de cinco días a la espera de un viento favorable para ir hacia Halkidikí, estar en puerto empieza a agobiarnos. A pesar de que Limenaria no es un mal puerto. Uno de tantos construidos hace años con inversiones millonarias e instalaciones modernas y que, por razones desconocidas, han acabado en el “limbo de los puertos abandonados”, como tantos otros en Grecia.
Algunos de esos “puertos fantasma” acaban siendo lugares un tanto siniestros. Sucios, cochambrosos, con instalaciones vandalizadas, a veces tomados por barcos locales semiabandonados o por compañías de veleros de alquiler.
No es el caso de Limenaria. Probablemente porque el ayuntamiento dedica algo de presupuesto a mantenerlo limpio y ordenado. Curiosamente, a pesar de no tener ninguna autoridad visible, se autogestiona admirablemente. No hay que pagar ninguna tasa por amarrar y los grifos de agua funcionan sin coste.
No es de extrañar que, en temporada alta, los diez o doce amarres destinados a barcos transeúntes se ocupen completamente. Afortunadamente, una gran parte de ellos son barcos de alquiler y los charter no tienen demasiado interés en quedarse más allá de una noche, por lo que la rotación es alta. Lo habitual es que a primera hora de la mañana queden muchos huecos libres.
Sobre la ciudad, poco más que añadir. La visitamos en nuestra recalada del año pasado a primeros de mayo. Un pueblo antiguamente minero y hoy turístico, agradable fuera de temporada, pero lleno a rebosar de turistas en el mes de julio. Menos ruidoso de lo que cabría esperar, probablemente porque el ocio nocturno se concentra en Potos y en otras zonas cercanas con hoteles playeros.
Fondeo en el sur de Thasos, al este del puerto de Limenaria. El Sea Angel ha llegado antes que nosotros.
Angelika nos manda una foto de Sargantana. El fondeo no está marcado en Navily, así que lo creamos en su honor
El segundo día llegan Britta y Jens en el Lili, un barco muy regatero. Hemos venido hablando con ellos por Navily
El martes levantamos el fondeo para subir al norte de la isla y despedirnos allí de Angelika y Theo. El Lili irá directo al continente, a Nea Péramos. Antes nos hace una foto en plena maniobra
En el norte elegimos un fondeo de compromiso enfrente de la Paralía Glyfadas, al oeste del puerto de Limenas
La noche no es nada agradable, sin viento pero con un mar de fondo muy molesto. En el Sea Angel no pueden dormir y a las 5 de la mañana levantan el fondeo y se van al puerto. Al pasar nos hacen la última foto.
Al día siguiente decidimos ir de excursión a conocer Kavala y, cómo no, optamos por el bus de KTEL, que nos lleva directos en poco menos de media hora
Al día siguiente nos despedimos del Lili. Se dirige al varadero, en el extremo este de la playa. Nosotros nos vamos hacia el oeste, a dar la vuelta al cabo donde se ubica la antigua ciudad de Anaktoroupolis
Fondeamos en Agios Athanasios, que esperamos sea un mejor resguardo para el cambio de viento y la tormenta que se pronostica para esta tarde
Limenaria no es la ciudad vacía y tranquila del año pasado. El pantalán está lleno, en gran parte por barcos turísticos y de alquiler de día. Los veraneantes pasean al caer el sol y hay bullicio en el puertoSábado, 4 de julio de 2026







































